Drew Venegas siempre quiere dar. Su mirada mientras decía que una carta lo es todo en el mundo fue clara y cálida como si evocara a todos sus seres queridos.
¿Qué fue lo primero que hiciste al llegar a Corea?
Drew: Comí samgyeopsal a las 10 am.
¿A las 10 am? (En Corea, normalmente el samgyeopsal se come por la noche).
Drew: Sí, el mánager reaccionó de la misma forma. (Risas) Teníamos muchas ganas de comerlo incluso desde antes de venir a Corea. Dijimos: “Queremos comerlo ya, ¡hemos venido a Corea! Tenemos que probar toda la comida coreana”. Así que terminamos comiendo samgyeopsal desde por la mañana. Estuvo muy rico.
Drew, tienes una conexión con el K-pop desde hace mucho tiempo.
Drew: Así es. Trabajé como bailarín con varios artistas de K-pop, incluyendo a BTS y j-hope, esas oportunidades fueron para mí una gran suerte. Pude ver a su lado lo mucho que se esfuerzan. Todos los que formamos parte de la presentación somos pequeñas piezas de un rompecabezas que crean el dibujo entero. Me pareció muy hermoso que todas las piezas se juntaban para crear un dibujo. También descubrí cómo los artistas logran que el ambiente en el set se sienta como una familia. Fueron experiencias tan valiosas que es difícil expresarlas con palabras. Gracias a esas experiencias, comencé a respetar mucho más a los artistas, especialmente a los artistas de K-pop. Por tanto, si algún día tenemos bailarines con los que compartir escenario, entonces también les quiero transmitir mucho amor. Porque son una parte grande de nuestra historia.
Ahora has hecho una presentación en Corea con tu nombre, Drew, ¿cómo te sentiste?
Drew: Recuerdo que me asombré de la gran energía de los fans. Ahora, tanto los miembros como yo estamos recibiendo esa energía y amor. Es algo muy hermoso. Por eso lloro cada vez que subo al escenario. Porque estoy viendo cómo se está convirtiendo en realidad el sueño que tenía desde que era niño.
Pasaste por un gran proceso hasta llegar a este lugar.
Drew: Participé como bailarín en la gira de Karol G, y sinceramente, al terminar la gira sentí que me distancié del baile. Para superar ese bajón, y como me gusta la moda, trabajé en una tienda de ropa porque quería adentrarme en ese mundo. En la tienda siempre sonaba música y sin darme cuenta, estaba tarareando y a veces, incluso bailaba. Mis compañeros siempre me decían: “¿Qué haces aquí? Deberías debutar”, y yo respondía: “Gracias, pero ahora debo estar aquí”. Es contradictorio, pero fue un tiempo para mostrar interés en otras cosas y así, acercarme de nuevo al baile. Justo entonces me contactó un director que conocía desde hacía tiempo. Me dijo que estaba preparando un nuevo proyecto, un proyecto a gran escala y que no sería fácil. Le envié inmediatamente 15 videos de bailes y aunque no era perfecto, me esforcé en ensayar para grabar un cover en español. También envié un video de presentación en español. No hablo español a la perfección, pero quería mostrar lo mucho que lo deseaba. Y así pasaron cuatro meses y seguía sin recibir respuesta.
Durante cuatro meses.
Drew: No sabía qué hacer. Incluso llegó a tal punto que me enfadaba con mis conocidos cuando me preguntaban: “¿Cómo fue?”. Recuerdo que mi abuelo me preguntaba todos los días: “¿Te han llamado? ¿Todavía no?”. “Todavía no, abuelo, todavía no. Pero espero que lo hagan”. Contestaba sus llamadas como si no pasara nada y al colgar, lloraba solo. No quería decepcionar a mi abuelo. Y un día, estaba de viaje en Nueva York con mi familia cuando me llamaron. Me dijeron que fuera a hacer la siguiente audición. Me eché a llorar. Renuncié al trabajo en la tienda de ropa que tanto me gustaba y me fui directamente a México. No tenía nada que perder. Había más de 50 participantes y yo era el único que no hablaba español. Esperé tres semanas más hasta que recibí la llamada del pase final y llamé a mis padres y a mi abuelo. “¡Me voy al campamento!”. Desde ese día, me dije a mí mismo: “Obtuviste esta oportunidad. Renunciaste a todo para venir aquí. Lo daré todo para llegar hasta el final. Y si por un casual, no logro ser uno de los miembros finalistas, sabré que lo di todo, así que con eso es suficiente”. De verdad lo di todo. Por eso llegué hasta aquí.
Hablas mucho sobre tu abuelo.
Drew: Cuando era pequeño, mi abuelo no solía decirme: “Estoy orgulloso de ti”. Expresaba su decepción en silencio y para mí eso era lo más duro. Al resto de la familia les decía: “Estoy orgulloso de ti”, pero yo nunca lo había escuchado. Quería acercarme a mi abuelo, pero no sabía cómo hacerlo. Fue entonces cuando comencé a bailar, y así fue como me acerqué a él. A mi abuelo le gustaba mucho verme bailar y venía mucho a ver mis presentaciones. Venía siempre, incluso en silla de ruedas, hasta poco antes de fallecer. Para mí, mi abuelo lo era todo.
Por eso habrá sido muy significativo para ti haber entrado al campamento. Pero una vez dentro, te esperaban muchas misiones.
Drew: Era el único de los 16 que no hablaba español. Cuando me tocó hacer una evaluación cantando todo en español, me quedé con la mente en blanco. De verdad, no sabía qué hacer. Y a la mañana siguiente, cuando bajé del auto de camino al campamento, pasó por delante de mí una mariposa amarilla. En cuanto vi la mariposa, el mundo se detuvo como si fuera por arte de magia. Y lo sentí en ese momento. A mi abuelo. La mariposa voló con gran suavidad y muy despacio; fue realmente una escena muy pacífica. Lo busqué más tarde y dicen que la mariposa amarilla es una señal que envían las personas que se han marchado. Siempre está a mi lado protegiéndome. Desde ese día, nunca me sentí solo. Ni durante el campamento ni después.
Fue admirable ver que siempre te mantienes positivo incluso en los momentos difíciles. Incluso en la evaluación de “Dynamite”, te habías lastimado el tobillo y dijiste que sería la oportunidad para mostrar tu parte vocal.
Drew: Fue mientras practicaba un movimiento sencillo llamado Ball Change. De repente, el pie izquierdo cedió. Fue cuando sentí que algo no iba bien. Cuando en el hospital me dijeron que era una fractura, me desesperé por completo. Había trabajado con BTS y era una presentación en la que quería demostrar lo mucho que había crecido, pero esa oportunidad se había esfumado. Me sentí impotente. “No, así no puede ser…”. Y uno de los mánagers me dijo lo siguiente: “Todo ocurre por algo”. Esas palabras me hicieron despertar. Seguía teniendo voz, podía respirar, podía cantar y podía subirme al escenario. Por eso decidí mantener una actitud positiva y centrarme en ensayar la canción. Intenté sentirme agradecido de poder subir al escenario, que es lo que más amo, y así, de forma natural me enfoqué en los ensayos. “No tiene ningún sentido estar hundido en esos sentimientos porque así nunca seré feliz. Siéntete agradecido de aún tener tu voz”. Me lo repetía constantemente.
Por eso después de debutar debiste sentir como una liberación al poder darlo todo bailando. Especialmente en el dance break de “KAWASAKI”. (Risas)
Drew: Así es. Esa vez sentí una fuerza tan intensa que no me parecía real. Sobre todo, en el swing con los dos brazos, en el movimiento estirando las manos desde el extremo hacia atrás, cerrando el puño. Cuando lo hice, sentí que realmente tenía una fuerza especial que me hizo más fuerte. Salí a bailar dándolo todo, como si saliera a la guerra con cuatro compañeros de combate. En el buen sentido de la palabra. Esa vez volví a enamorarme del baile.
“Compañeros de combate”. ¿Para ti qué son los miembros?
Drew: Es la primera vez que tengo personas a las que puedo llamar hermanos para toda la vida. Nunca había sentido que pertenecía por completo a un grupo formado por hombres. Los miembros son los primeros con los que sentí que realmente compaginaba bien. Tenemos edades diferentes, pero cuando estamos juntos, apenas lo notamos. Incluso Kenneth, yo tengo 26 años, pero aun así aprendo mucho de él. Ser el mayor y el líder implica que siempre tienes que ser el primero en aprender. Pero para mí también es muy importante estar pendiente de los miembros más jóvenes y cuidarlos. No solo como el líder, sino también como el más mayor. Siempre he sido así, incluso con mi hermana pequeña. Quería protegerla y me aseguraba de que no se sintiera mal. Con los miembros siento lo mismo. Siempre tengo que comprobar que estén bien. Una vez… guau, (emocionado). Acabo de recordar un momento hermoso. Una vez, canté una balada sentimental durante una presentación, y ese día me emocioné mucho. Miré hacia los lados como hago de costumbre y los miembros tenían la misma mirada que yo. En ese momento lo supe. Ah, no estoy solo. Ellos son mis “hermanos”.
Son como los protagonistas de una película de héroes. (Risas)
Drew: (Risas) ¿Conoces a los Power Rangers? Cada uno tiene un personaje. En la vida cotidiana son personas normales, pero cuando pulsan un botón, se transforman por completo. Ocurre lo mismo con los miembros. Hay un momento en el que cada uno se transforma por completo sobre el escenario.
Es propio de “SANTOS BRAVOS”.
Drew: Así es. (Risas) Y ocurre lo mismo conmigo. Sobre el escenario estoy lleno de confianza y pasión, pero cuando bajo, soy silencioso, dócil y una persona muy sensible que siente las emociones de los demás como si fueran mías. Soy tan empático que, si las personas a mi alrededor lo están pasando mal, yo también lo paso mal. Esas dos facetas se unen para formar la persona que soy.
Al escuchar esa historia, recordé los dos mundos que coexisten en ti. ¿Cómo coexiste dentro de ti el K-pop y la música latina? A menudo también mencionas “la metodología del K-pop”.
Drew: En realidad, llevo experimentando algo parecido a la metodología del K-pop desde que tengo 16 años, pero en ese entonces no sabía cómo llamarlo. En el estudio de baile donde practicaba, estaba ocho horas al día y se trabajaba centrado en grupos en un ambiente muy estricto. Los profesores eran muy estrictos, pero en general era un ambiente en el que todos nos respetábamos mucho. Avanzar hacia un objetivo como un grupo, convertirse en uno para lograr la “armonía”. No es diferente de la metodología del K-pop. Simplemente es agregarle un toque de la propia esencia e intensidad de la música latina. No se puede perfeccionar solo con una de las dos cosas.
Muchos fans mexicano-estadounidenses dicen que se sienten identificados contigo. ¿Cómo sientes esas palabras?
Drew: Ah, me estoy emocionando. Siento la responsabilidad de estar representando a esas personas. Espero que, al verme, sientan: “Yo también puedo hacerlo, yo también estoy aquí”. Quiero mostrarles que no están solos, que están caminando conmigo.
No estar solo. Estas palabras son muy importantes para ti. ¿Hay algún mensaje de los fans que recuerdes de forma más especial?
Drew: Yo nunca usé las redes sociales para promocionarme. Para mí era un espacio cómodo donde escribía mis pensamientos, pero durante el campamento, al leer los mensajes de apoyo de los fans en Weverse, me emocioné mucho al sentir la gran conexión que tenía con las personas. Una vez, recibí una carta de un fan mientras estaba en el campamento. En esa carta hablaba de los momentos oscuros que compartí en el programa, de los momentos en los que más débil fui y me dijo: “Pero, aun así, has llegado hasta aquí”. Lloré mucho al leerla. No sabía quién era esa persona, pero por un momento la sentí como si fuera todo en mi vida. Para mí lo es todo saber que hay personas en todo el mundo, además de mi familia, que de verdad se preocupan por mí.
Por eso, este trabajo debe ser muy especial para ti.
Drew: Siempre que subo al escenario, me saltan las lágrimas. Mientras canto y bailo sobre el escenario, voy sanando poco a poco a mi yo que estaba perdido en el pasado. Puedo comprobar que llegué hasta aquí gracias a los fans. Ya sea en los escenarios, a través de cartas o en cualquier otro lugar, los fans siempre están a mi lado.
- SANTOS BRAVOS Other Cuts2026.06.12